El expresidente de Venezuela y su esposa, Cilia Flores, están acusados en un tribunal federal de EE.UU. por delitos de "conspiración narcoterrorista" y otros relacionados al narcotráfico. Desde su detención, el 3 de enero, están recluidos en Nueva York.
Los analistas dudan que la puerta al diálogo esté cerrada, ya que la postura firme de Teherán puede relacionarse más con la intención de establecer condiciones que con rechazar la diplomacia.
El expresidente de Venezuela pretende usar fondos de su país para retribuir a sus abogados, pero el gobierno de EE.UU. lo impide y un juez debe decidir.