Durante buena parte del siglo XX, un pequeño grupo de firmas estadounidenses y europeas lo decidió todo en el mercado petrolero: desde cuánto se producía y dónde, hasta a qué precio se vendía cada barril.
Colonos israelíes armados interrumpieron el entierro de Hussein Asasa en la aldea de Asasa, cerca de Jenin, y obligaron a la familia a desenterrar el cuerpo.