Casi ocho de cada diez de los 2,2 millones de habitantes de Gaza permanecen en campamentos de desplazados que supuestamente ofrecen refugio temporal, pero el suelo sobre el que se asientan se ha convertido en una fuente de amenaza diaria.
Los ejecutivos de los principales proveedores de IA emiten advertencias con regularidad sobre cómo los productos de su propia industria podrían acabar con la humanidad. ¿Para qué les tengamos miedo?